Monterrey, N.L. (www.sultanes.com.mx / Horacio Ibarra) Marzo n13, 2017.- No es que se quiera hacer leña del árbol caído, pero lo cierto es que la Selección Mexicana de Beisbol tuvo una actuación tan decepcionante que pasará bastante tiempo hablándose del tema.

Y es una lástima, por qué el evento se había esperado con ansia y el hecho de jugarse en Zapopán, Jalisco, había despertado bastante interés entre la fanaticada mexicana.

Lamentablemente, México inició mal su compromiso al caer ante la Selección de Italia en la primera jornada después de ir ganando 9-5 en la última entrada.

Los mexicanos se pusieron arriba en la pizarra y hubo un momento en que lucían superiores sobre el terreno de juego, pero Yovani Gallardo, el lanzador azteca con más triunfos entre los lanzadores activos recibió bastante candela y los italianos se pusieron al tú por tú, remachando con una gran rebelión en la novena entrada ante el relevista estelar Roberto Osuna y Oliver Pérez, el mexicano con más tiempo en la carpa grande.   

Ahí comenzaron las penurias del seleccionado mexicano y al mismo tiempo la gran desilusión de los asistentes al Estadio de los Charros que juegan en la Liga Mexicana del Pacífico y de millones de seguidores a lo largo y ancho de la República Mexicana que nos disponíamos a celebrar la primera victoria de nuestro equipo.

Pero el gozo se fue al pozo tras la aguerrida reacción del representativo italiano y sus jugadores que demostraron ser mucha pieza y nos hicieron recordar el refrán o adagio más conocido del rey de los deportes con aquello de Esto no se acaba hasta que se acaba, del inmortal Yogi Berra, nadamenos que el mejor receptor en la historia de los famosos Bombarderos del Bronx.

Un día más tarde México volvía a perder, ahora en contra de Puerto Rico, con una serie de errores garrafales tanto de los peloteros como del manager Edgar González, quien fuera criticado de muchas formas, simplemente por dejar fuera de acción a Japhet Amador, por sacar de la alineación a Esteban Quiroz y por no mandar las jugadas adecuadas en su momento.

Para acabarla de amolar, su hermano Adrián González, considerado la máxima estrella del conjunto mexicano tuvo una actuación para olvidar y fue uno de los grandes chivos de la contienda.

México derrotó a Venezuela en la última jornada por once carreras a nueve, después de estar arriba por 11-6 en la séptima entrada. Sin embargo, el pitcheo mexicano, del cual llegamos a presumir antes de comenzar el Clásico Mundial de Beisbol, al final fue el mayor responsable de la debacle. En el cierre de la séptima entrada le hicieron tres anotaciones, poniendo el marcador 11-9, que al final no fue suficiente a la hora de sumar el carreraje y México finalizó en el último lugar de su grupo. México finalizó con un triunfo y dos derrotas brindando una de las peores actuaciones de los 16 equipos participantes, al menos eso es lo que se percibe en el ambiente. Una lástima, después de tantas expectativas generadas sobre el evento.